18 mayo, 2010

La represión de genero: El Patriarcado

Hablamos del patriarcado, pero, ¿qué es en el fondo? La antropología, por ejemplo, ha definido el patriarcado como un sistema de organización social en el que los puestos clave de poder (político, económico, religioso y militar) se encuentran, exclusiva o mayoritariamente, en manos de varones. Ateniéndose a esta caracterización, se ha concluido que todas las sociedades humanas conocidas, del pasado y del presente, son patriarcales.

Ni los movimientos populares muchas veces se salvan de la exclusión permanente de la mujer, al convocar a LOS trabajadores, donde el pueblo son TODOS y no TODAS. Usamos un lenguaje sumamente patriarcal. La lucha social va de la mano con el fin de todo sistema de represión, tanto del mercado como del Estado, y también de la discriminación hacia las minorías sexuales, étnicas y hacia la mujer.

Es increíble el descaro de los gobiernos al usar las minorías sexuales para ganarse unos votos siendo que han defendido un modelo de familia de las dueñas de casa y de la heterosexualidad. Ya tenemos suficiente con buenos deseos, con prácticas instantáneas y necesarias de consciencia de género. La solución no pasa por un gobierno o intentos de “gobierno paritario” o que le haya llegado un ajuste de cuentas de los gobiernos primermundistas para tener una conciencia social con “aires de desarrollo”. Es necesario generar un cambio desde nuestros barrios, y desde el mundo popular, nuestros amigxs, nuestra cotidianeidad. A que tal como el estado opresor lo sigue haciendo con lxs hermanxs mapuche, la mujer es oprimida ideológicamente, por el estado, por la sociedad, por el mercado consumista (la mujer le brinda grandes ganancias a LOS ricos, y ella no vale más que el tamaño de su culo), vulnerando sus derechos de reproducción, de organización y todo esto por nosotrxs mismxs, sin darnos cuenta.

Basta de hacerse lxs locxs con la publicidad, con la música de las discos, con lo que nos hacen creer como organización de parentescos, con creer que la mujer es para tener hijos y ya, de coartar los derechos reproductivos, de sexismos, de discriminación, entre tantas otras cosas. El patriarcado es un modelo más de autoritarismo, que ha sido imbuido bajo todas nuestras prácticas culturales y nuestro mundo social.

Porque cuando se conmemora el día de la mujer, no es para andar regalando rosas y decirle los bellas que son: es para recordar a tantas compañeras que dieron su vida y fueron incineradas por ello en la lucha contra la represión del estado, del mercado y de la sociedad. Al final, esas rosas sólo se marchitan. La mujer es más que un producto de belleza, más que las compras del super, más que un sernam, y mucho más que un trasero. Hacemos un llamado a incorporar, de manera real, a la mujer a los movimientos populares, y construir desde ahí la lucha contra el sistema represor.

AGUANTEN LAS QUE LUCHAN!! ARRIBA LXS QUE LUCHAN!!!!!

Christopher Aguilar V.
Carolina Guzmán y Planck

12 marzo, 2010

La tierra del olvido

Y bueno, me olvidé de que era feliz
me olvidé que creia que la felicidad eran mas que momentos, y que por eso te llamé la antención.
me olvidé de lo feliz que era escuchando a fito, mirando desde mi balcón
me olvidé de cuando era la única que lo escuchaba, y ahora tod@s manosean tanto sus letras, jaja.


me olvidé del sabor de los batones blancos que me traían mis amigas y mi mamá de iquique
me olvidé del sabor del arroz que hace mi gueli y que me gusta tanto tanto
me olvidé de esos veranos donde hablaba 1 min con él y era suficiente, y era feliz
me olvidé de lo que quise esa guitarra electrica y de lo feliz que era tocando días enteros
me olvidé cuando bailaba la gota fría a los 5 años con un vestido colombiano y me creía la muerte
me olvidé de las horas de ensayo con el piano, de esos metrónomos incesantes, de esos lexotaniles


me olvidé de la satisfacción de terminar un libro o una película y rayar la papa, sentir que te cambió...
me olvidé de sentir como retumbaba la cabeza al cantar tantas horas... y de sentir que lo hacias bien
me olvidé de que paseaba en las fiestas, viendo a los demás bailar, jajaja
me olvidé del sabor de las tapiocas, del cafe brasilero, de los brazos de mi mao, de escuchar a caetano, toquinho, vinicius y tantos otros con los pies pelados


Y ahora lo recuerdo, y lo vivo, porque ya lo escribí, aunque esto no lo lea nunca nadie (lo más probable) con una sonrisa y con cautela. Pero ojalá con no más olvido de ser quien fui, quien soy y quien seré.